7 ago. 2012

¿El nuevo rostro de Bolívar? | Elías Pino Iturrieta


El parto de los montes. En eso concluyó el espectáculo presentado por el presidente Chávez para la develación del nuevo rostro de Bolívar. Nada nuevo, ni siquiera las patrañas con las cuales sazonó la muestra de lo que se esperaba como un descubrimiento capaz de cambiar los anales de la nacionalidad. No se comentarán ahora las patrañas, para solamente detenernos en la imagen familiar que apareció ante nuestros ojos acostumbrados a contemplarla desde 1826, por lo menos, pese a que esperábamos una revolución iconográfica que pudo llevarse a cabo si los "científicos" encargados de la misión hubiesen cumplido su papel a cabalidad. 


La importancia de los símbolos patrios | Paul Kennedy

Este año, como los anteriores, la familia de mi mujer se reunió en la antigua granja de su abuelo en Shenandoah Valley, Virginia, para celebrar la fiesta nacional de Estados Unidos, el 4 de julio; es siempre una reunión deliciosa. Pero este año fue además una reunión rara, porque el 4 de julio caía en miércoles, en mitad de una semana laboral para una familia llena de empresarios, médicos, consultores y funcionarios. De modo que nos divertimos, en grupo y de diversas formas, el 1 y el 2 de julio, y el 3 la casa ya estaba casi vacía, mientras muchos se mostraban desilusionados por cómo había caído la fiesta.

Un día, al notar esa desilusión, pregunté en tono alegre: “¿Pero por qué tiene que celebrarse justo el 4 de julio?” Al fin y al cabo, los historiadores profesionales no están seguros de si la Declaración de Independencia se firmó verdaderamente ese día, y el Congreso de Estados Unidos no estableció la fiesta nacional hasta muchas décadas después. ¿Por qué no ser más flexibles?

Teherán y la ‘Primavera árabe’ | Ramin Jahanbegloo

Un fantasma recorre Oriente Próximo: es el fantasma del cambio democrático. Los poderes que representan las viejas ideas y al Oriente Próximo autoritario han formado una alianza diabólica para deshacerse de este fantasma, pero los vientos del cambio soplan ya por toda la región, y es difícil suponer que van a disiparse en un futuro inmediato.

Durante medio siglo, todo el mundo acusó a los ciudadanos árabes, turcos e iraníes de que no mostraban suficiente interés en conquistar las libertades democráticas ni luchaban verdaderamente para liberarse de sus gobernantes autoritarios. En los últimos tiempos, sin embargo, millones de egipcios, tunecinos, iraníes, yemeníes, sirios y bahreiníes han demostrado que esa acusación no era cierta al llevar a cabo unas movilizaciones cada vez más amplias contra los tiranos. Si los levantamientos en Oriente Próximo culminan con la caída de los regímenes iraní y sirio, sus efectos en la región serán más poderosos que todas las repercusiones que han podido tener las guerras entre árabes e israelíes durante los últimos 60 años.

Los últimos días del maestro del exterminio | Pablo Riquelme Richeda

"La muerte es un maestro venido de Alemania sus ojos son azules”, escribió Paul Celan en “Fuga de muerte”, poema publicado en 1952, siete años después de la Segunda Guerra Mundial. Superviviente de los campos nazis de concentración (no así sus padres), Celan forma parte de un grupo de poetas y escritores judíos (Stefan Zweig, Primo Levi, Marina Tsvetáyeva, entre otros) que sobrevivieron a los totalitarismos del siglo XX para más tarde optar por el suicidio, oprimidos tal vez por aquello que Tony Judt llamó “el peso de la responsabilidad”. ¿Responsabilidad de qué? En estos casos, de haber sobrevivido.

El legado de 1812 revisado | Josep María Fradera


La conmemoración de los 200 años de la proclamación de la primera Constitución liberal española en 1812 mantiene justificadamente ocupados a constitucionalistas e historiadores. Por lo general, la interpretación da vueltas en torno a una idea que se repite hasta la saciedad. Esto es: con la aprobación de la Constitución gaditana en 1812, los españoles dejaron de ser súbditos para convertirse en ciudadanos. Sin embargo, si nos acercamos de nuevo a las dos situaciones que definen el antes y el después, se imponen tantas precisiones que al final queda poco de tan rotunda frase.

Con qué cara Chávez | Alfredo Jocelyn-Holt

La apropiación de la historia con fines espurios es tan antigua como el mito. Al héroe prehistórico, mitológico, se le conocen “mil caras” (Joseph Campbell). Todas ellas no más que máscaras que esconden no al sujeto al que supuestamente nos remiten, sino al ventrílocuo que mueve los hilos, quien, con arte y disimulo, hace que el muñeco cobre vida, hable, nos mire, engatuse, le “reconozcamos”.

La Presidenta Bachelet ¿viene del frío? | Alfredo Jocelyn-Holt

En una reciente entrevista, Michelle Bachelet confesó que sus dos libros favoritos eran, en género de “no ficción”, Los idus de marzo, de Thornton Wilder (porque “las cartas de Julio César muestran que hace mucho tiempo existían las mismas batallas por el poder”), y, en el género de “ficción”, La gente de Smiley, de John le Carré. Dado el impenetrable hermetismo que se le atribuye a la Presidenta, este sinceramiento es, quizás, iluminador. 


El libro de Wilder es una recopilación de cartas que circulan justo antes de la muerte del César, escritas por el Dictador y quienes complotan para asesinarlo, pero éstas no son auténticas: se trata de una magnífica novela histórica. Infiero, por lo tanto, que Bachelet estaría confundiendo realidad con ficción. Un pecado venial; los políticos están convencidos de que el poder es siempre real. Ellos literalmente se creen el “cuento”. Hace poco se supo cuán impresionada habría quedado al leer La Silla del Águila de Carlos Fuentes, novela epistolar y de intriga política en torno a una sucesión presidencial mejicana.